La Frágil Conexión: Entendiendo la Osteoporosis y Lesiones Medulares

Autores:
Mona Emadeldin (Especialista Clínica), Helena López (Directora Clínica)

La osteoporosis es una enfermedad que reduce la masa ósea y aumenta el riesgo de fracturas, especialmente en adultos mayores. Afecta a más de 200 millones de personas y genera una gran carga sobre los sistemas de salud. Las personas con lesiones medulares tienen un riesgo aún mayor de fracturas debido a la falta de carga sobre los huesos. Sin embargo, el ejercicio y el uso de exoesqueletos robóticos pueden ayudar a mitigar la pérdida ósea y mejorar la salud de estos pacientes.

Para una visión rápida de lo que encontrarás en este artículo, consulta nuestra infografía sobre la osteoporosis y lesiones medulares al final del texto.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis es una condición clínica caracterizada por una reducción en la masa ósea, lo que puede conllevar fracturas por fragilidad. Esta enfermedad afecta a más de 200 millones de personas en todo el mundo y es una de las principales causas de fracturas, especialmente en adultos mayores.

Sus consecuencias primarias incluyen la fragilidad ósea y un mayor riesgo de fracturas, especialmente en la columna vertebral, la pelvis y las caderas, donde las fracturas pueden impactar significativamente en la calidad de vida y aumentar las tasas de mortalidad1.

Estas fracturas no solo son físicamente debilitantes, sino que también están asociadas con un aumento en los costes de atención médica y una mayor carga sobre los sistemas de salud a nivel global. Por ejemplo, las fracturas de cadera son uno de los resultados más graves de la osteoporosis ya que pueden ser potencialmente mortales y, a menudo, conllevan una discapacidad a largo plazo2.

Diagnóstico de la osteoporosis

El diagnóstico de osteoporosis generalmente se basa en pruebas de densidad mineral ósea (DMO), que ayudan a identificar a aquellos con alto riesgo de fracturas. Como encontraron Johnell et al. (2005), la DMO es un fuerte predictor de la probabilidad de fracturas de cadera y otras fracturas1. Un diagnóstico temprano y la intervención precoz pueden ayudar a reducir el riesgo de fracturas y mejorar los resultados para los pacientes.

Prevención

Las medidas preventivas, que incluyen una ingesta adecuada de calcio y vitamina D, ejercicio de soporte de peso y medicamentos para aquellos pacientes de alto riesgo, son esenciales para reducir la incidencia de fracturas relacionadas con la osteoporosis3.

Osteoporosis y Lesiones Medulares

Las lesiones medulares (LM) resultan inmediatamente en desuso de las extremidades, lo que lleva a una reducción significativa en el estrés biomecánico sobre los huesos. Esta falta de carga mecánica es un factor sustancial en el proceso de remodelación ósea, que está regulado principalmente por los osteocitos. Estas células responden a la tensión mecánica, y en ausencia de tal estrés, los huesos comienzan a debilitarse y perder masa4.

Las personas con LM enfrentan un riesgo significativamente mayor de fracturas por fragilidad, con una tasa de fracturas que es el doble que el de la población general. Además, al menos el 50% de estas fracturas están asociadas a complicaciones clínicas, como infecciones, que contribuyen aún más a aumento de la morbilidad4.

Además del desuso, la LM causa cambios neurovasculares en los huesos. La reducción de fibras nerviosas sensoriales y autonómicas por debajo del nivel de la lesión interfiere en la regulación del metabolismo óseo, contribuyendo aún más a la pérdida ósea. Esta reducción en la masa ósea es más rápida en la fase aguda de la LM, pero continúa a un ritmo más lento en las fases crónicas4.

La extensión de la pérdida ósea en individuos con LM se ve influenciada por varios factores, incluyendo el nivel y cuán completa haya sido la lesión. Aquellos con lesiones medulares más altas tienden a tener una menor densidad mineral ósea (DMO) en el sistema esquelético afectado en comparación con aquellos con lesiones más bajas. Sin embargo, la gravedad de la pérdida ósea depende más de cuán completa sea la lesión que del nivel de la lesión en sí4.  La pérdida ósea también ocurre debido a la disfunción vascular y al desuso mecánico de las extremidades con parálisis, lo cual es común en quienes tienen una LM motora completa5.

Dado el alto riesgo de fracturas en individuos con LM, se recomienda ampliamente medir la densidad mineral ósea areal (DMO) utilizando la absorciometría de rayos X de doble energía (DEXA). Este método ha demostrado ser efectivo para evaluar el riesgo de fractura tanto en la población con LM como en la población general. Se ha encontrado que los individuos con baja DMO están en mayor riesgo de fracturas de extremidades inferiores, particularmente en la fase crónica de la LME7.

La pérdida ósea tras una lesión medular ocurre en dos fases distintas. La primera es una fase rápida de reabsorción ósea, la cual suele alcanzar una meseta entre los 18 y 24 meses después de la lesión. Esta fase se caracteriza por un rápido descenso en la masa ósea debido a la inhibición de formación ósea y al aumento de la reabsorción ósea. Tras una lesión medularl (LM), los individuos suelen experimentar un rápido descenso en la densidad mineral ósea (DMO), particularmente en las extremidades inferiores, con una pérdida esperada del 3-4% por mes durante el primer año8.

Tras esta fase aguda, se inicia la fase crónica de pérdida ósea, marcada por una pérdida más lenta pero continua de masa ósea. Como resultado, aproximadamente el 40% de las personas con LM crónica experimentan fracturas, lo que duplica el riesgo de fractura de aquellos sin LM5,6.

¿Cómo volver a ganar fuerza?

El hueso es un órgano dinámico que se adapta a los cambios en la actividad física y la tensión mecánica modulando la tasa de formación ósea nueva. En individuos con lesión médular (LM), el ejercicio físico juega un papel en mitigar la pérdida ósea al promover el flujo sanguíneo óseo y aliviar la disfunción vascular causada por la denervación neural5. Este aumento en el flujo sanguíneo apoya el metabolismo y crecimiento óseo potencialmente revirtiendo la atrofia y pérdida ósea asociada con la LM. La investigación sugiere que reintroducir la carga mecánica a través de ejercicios físicos específicos puede ayudar a restaurar la fuerza ósea. Sin embargo, la efectividad de estas intervenciones depende de la intensidad, frecuencia y duración del estrés mecánico aplicado a los huesos, que son determinantes clave para mejorar la salud ósea en esta población5.

El entrenamiento locomotor utilizando un sistema de exoesqueleto robótico supondrá una mejora de la composición corporal y en la salud ósea de los pacientes con LM8.  El uso a largo plazo de estos sistemas puede llevar a un aumento en la densidad ósea, mejora en la función intestinal, reducción del dolor y disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares9. Para obtener resultados óptimos, es crucial iniciar la marcha o el de pie asistido por exoesqueleto dentro de las primeras semanas después de la lesión para lograr mejoras significativas en la DMO4. Además, se han documentado cambios en la composición corporal, como la reducción de grasa corporal en las extremidades inferiores y el aumento de la masa muscular, tras programas de marcha asistida por exoesqueleto7.

Referencias:

  1. Johnell, O., Kanis, J. A., Oden, A., Johansson, H., De Laet, C., Delmas, P., … & Tenenhouse, A. (2005). Predictive value of BMD for hip and other fractures. Journal of Bone and Mineral Research, 20(7), 1185-1194.
  2. Strom, O., Borgstrom, F., Kanis, J. A., Compston, J., Cooper, C., & McCloskey, E. V. (2011). Jonsson B. Osteoporosis: burden, health care provision and opportunities in the EU: a report prepared in collaboration with the International Osteoporosis Foundation (IOF) and the European Federation of Pharmaceutical Industry Associations (EFPIA). Arch Osteoporos, 6, 59-155.
  3. Kanis, J. A., Melton, L. J., 3rd, Christiansen, C., Johnston, C. C., & Khaltaev, N. (1994). The diagnosis of osteoporosis. Journal of Bone and Mineral Research, 9(8), 1137-1141. https://doi.org/10.1002/jbmr.5650090802
  4. Abdelrahman, S., Ireland, A., Winter, E. M., Purcell, M., & Coupaud, S. (2021). Osteoporosis after spinal cord injury: aetiology, effects and therapeutic approaches. Journal of musculoskeletal & neuronal interactions, 21(1), 26–50.
  5. Tan, C. O., Battaglino, R. A., & Morse, L. R. (2013). Spinal Cord Injury and Osteoporosis: Causes, Mechanisms, and Rehabilitation Strategies. International journal of physical medicine & rehabilitation, 1, 127.
  6. Shams, R., Drasites, K. P., Zaman, V., Matzelle, D., Shields, D. C., Garner, D. P., … & Banik, N. L. (2021). The pathophysiology of osteoporosis after spinal cord injury. International Journal of Molecular Sciences, 22(6), 3057.
  7. Bass, A., Morin, S. N., Guidea, M., Lam, J. T., Karelis, A. D., Aubertin-Leheudre, M., … & Montreal Exoskeleton Walking Program (MEWP) Group. (2024). Potential Effects of an Exoskeleton-Assisted Overground Walking Program for Individuals With Spinal Cord Injury Who Uses a Wheelchair on Imaging and Serum Markers of Bone Strength: Pre-Post Study. JMIR Rehabilitation and Assistive Technologies, 11, e53084.
  8. Karelis, A. D., Pinheiro CARVALHO, L., Escalona Castillo, M. J., Gagnon, D. H., & Aubertin-Leheudre, M. (2017). Effect on body composition and bone mineral density of walking with a robotic exoskeleton in adults with chronic spinal cord injury. Journal of Rehabilitation Medicine (Stiftelsen Rehabiliteringsinformation), 49(1).
  9. Bryce, T. N., Dijkers, M. P., & Kozlowski, A. J. (2015). Framework for Assessment of the Usability of Lower-Extremity Robotic Exoskeletal Orthoses. American journal of physical medicine & rehabilitation, 94(11), 1000–1014. https://doi.org/10.1097/PHM.0000000000000321

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